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lunes, 9 de junio de 2014

"REIVINDICACION DE “LA POLÍTICA” (El 25M y los resultados electorales)


REIVINDICACION DE “LA POLÍTICA”

(El 25M y los resultados electorales)

Aparentemente la tranquilidad en la calle parecería indicar que las aguas de la ciudadanía española están en calma. Más bien la superficie oculta las turbulencias de las profundidades donde los verdaderos problemas que nos agobian están bien presentes. Paro masivo, pérdidas de coberturas sociales para hacer frente a la precariedad, pobreza, incertidumbre ante el futuro de una juventud a la intemperie, inquietud por una vejez con negras perspectivas de jubilación y así podríamos continuar describiendo este tormentoso fondo marino de nuestra verdadera realidad social. Que algún dirigente del PP apoye su diagnóstico de superación de la crisis en el mejor clima de la calle me confirma la miopía de nuestros políticos y las limitaciones de sus análisis y diagnósticos de la situación que vivimos.

Ha tenido que llegar el 25 de Mayo con sus elecciones al Parlamento europeo para tomar el pulso cierto de nuestra vida colectiva. Sabíamos de la dificultad de encontrar una plasmación política al descontento y la indignación que anida en el tuétano de este país. Los medios de comunicación. Las machaconas declaraciones sobre los buenos augurios de nuestro futuro económico, el bipartidismo imperante centrando la campaña electoral, la sordina puesta a cualquier expresión de malestar. Parecía que todo volvía de nuevo a los cauces de una convivencia “normalizada”, superadas las alteraciones del 22M, las reivindicaciones de las “mareas” y otros movimientos sociales. Parecía que el magma subterráneo que desde el 15 de mayo del 2011 estaba alimentando multitud de iniciativas ciudadanas se enfriaba con el paso del tiempo, solidificándose en el recuerdo de aquélla efemérides.

La vuelta a la normalidad debía manifestarse en la continuidad de un bipartidismo como referente esencial de nuestro mapa político.

Los movimientos sísmicos de calado se anuncian con pequeñas quiebras que van preparando subterráneamente y anunciando el espasmo futuro. Se necesitan sismógrafos para medirlo.

En política unas elecciones como las europeas podían hacer las veces de sismógrafo de la política nacional y así ha sucedido.

Nos congratula comprobar que cada vez son menos los que sostienen con sus votos el predominio de los dos grandes partidos PP/PSOE. Sin duda son los frutos tempranos de la creciente lucidez de los ciudadanos para señalar a aquellos que con su complicidad necesaria desde las altas esferas del Estado han hecho posible la insostenible situación actual. Este señalamiento apunta con inteligencia el tejido corrompido de nuestra política. Denuncia un sistema sustentado en el entendimiento de la política como estructura partidista profesionalizada, con sus privilegios de casta distanciada de la vida cotidiana y de los problemas de los conciudadanos. Permeables a la corrupción del dinero, a los intereses del capital y abiertos a las prebendas del fenómeno omnipresente de las puertas giratorias.

Los votantes quieren participar de otra manera en esta democracia que no ha sido otra cosa que la delegación cuatrienal de la responsabilidad soberana en unos políticos al servicio de los partidos y no de sus representados. Queremos otra forma de hacer política, deseamos elegir con conocimiento de causa a nuestros representantes y que estos estén permanentemente contrastados a la voluntad popular origen de su designación. Hacer posible su revocación si actúan contra los intereses de sus representados, entre otros.

Hemos de asumir responsablemente lo que supone una democracia legitimada en la soberanía popular. Sin ciudadanos políticamente activos la democracia es una palabra vacía. Necesitamos nuevas estructuras políticas (no las queremos llamar “partidos” para no usar un término tan desacreditado). Llamémoslas “plataformas” o como queramos en donde pueda llegar a expresarse esa voluntad soberana utilizando los cauces más cercanos al ciudadano en las que pueda canalizarse ese deseo de participación en la cosa pública.

No queremos omitir otras maneras complementarias y básicas, de ser políticamente activos. La responsabilidad cívica se expresa en la solidaridad cotidiana, en la participación en los problemas comunes, en la denuncia de la injusticia, allí donde se produzca; por supuesto en la calle, en la reivindicación permanente de lo bueno y lo justo para la mayoría, en la participación con colectivos ciudadanos

Algunas puertas ya se han abierto, sin duda habrá que perfeccionar las formas y los métodos, pero podemos decir, con satisfacción, que se ha abierto una brecha en lo viejo y caduco por la que asoman unas semillas que prometen un futuro diferente.

Editorial Boletin de Junio del Foro Social de Segovia