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viernes, 25 de noviembre de 2016

Segovia 25N Dia Internacional contra las Violencias hacia las Mujeres

                                         Foto;Adela Sanz

Segovia 25N  día Internacional contra las Violencias hacia las Mujeres a las 18:00 ha comenzado la manifestación bajo el lema "Contra la Violencia "Habla" procedente de la calle de Infanta Isabel portando paraguas de color morado tras una parada bajo el acueducto iluminado de color morado la manifestación se ha dirigido al pabellón Enrique Serichol.

 "Hombres por la igualdad en Segovia" se han concentrado en el Azoguejo para mostrar solidaridad con los actos programados para este día por diferentes colectivos, asociaciones e Instituciones.


La violencia de género es una escandalosa realidad que cada día se extiende más y afecta a toda la sociedad. Es la evidencia diaria de nuestras contradicciones y una exigencia inmediata para reflexionar sobre los problemas que están en su origen.


                                      ACCIÓN DE BRIGADAS VIOLETAS SEGOVIA

                                                  Fotos;Brigadas Violetas segovia

Hoy, como cada 25 de noviembre y resto de días del año, nos queremos hacer ver en nuestra bonita ciudad para recordar a todas aquellas compañeras que sufren o han sufrido la violencia patriarcal en todos sus aspectos. En este día contra las violencias machistas tenemos que alzar la voz, parar este terrorismo todas juntas.
Basta ya, ni una más. No queremos ni una menos


Decoramos así la ciudad para decir NO a la violencia de género hacia las mujeres

Acción y Fuente:Brigada Violeta Segovia


HOMBRES POR LA IGUALDAD DE SEGOVIA.
MANIFIESTO.

Compañeros y amigos, sed bienvenidos.

Hoy estamos aquí reunidos para pronunciarnos públicamente a favor de la igualdad y contra la violencia que muchos hombres ejercen sobre las mujeres.
La violencia de género es una escandalosa realidad que cada día se extiende más y afecta a toda la sociedad. Es la evidencia diaria de nuestras contradicciones y una exigencia inmediata para reflexionar sobre los problemas que están en su origen.

Sus consecuencias son terribles; miles, cientos de miles de mujeres viven atemorizadas ante una continua situación de terror físico y psicológico en sus hogares y entorno más inmediato.

Sorprendentemente, los causantes de este mal, no son hombres extraños a las víctimas.

Son sus propios maridos, novios o parejas quienes maltratan.

Los agresores, en su gran mayoría, no son hombres diferentes, especiales o enfermos. Son hombres comunes, ciudadanos típicos, en muchos casos modélicos, amables, reconocidos y, a menudo, respetuosos y cordiales en su trabajo.

Son hombres que basan su seguridad personal en valores que representan el estereotipo tradicional masculino; la imposición a través de la fuerza física, la competencia, la agresividad y un estatus de superioridad y privilegio con respecto a la mujer. Son hombres que no están siendo capaces de reconvertirse hacia un tipo de relaciones igualitarias, basadas en el respeto mutuo.

Esta violencia se ve reforzada por la incapacidad de buena parte de los hombres para adaptarse a los cambios que el avance hacia una sociedad igualitaria está provocando.

Es el claro síntoma de que algo no funciona bien, de que una parte de los hombres no están aceptando el cambio y la libertad de las mujeres.

Los agresores, no son mayoría, ni mucho menos. Pero... ¿y el resto? ¿Dónde estamos y qué hacemos el resto de los hombres?

La violencia es posible porque el resto de los hombres mantenemos algún tipo de complicidad y cierta tolerancia hacia ella. Ya sea por miedo, por egoísmo, por rencor o por una malentendida solidaridad masculina, lo cierto es que muchos de nosotros no hacemos lo suficiente para acabar con la violencia de género. Lo cierto, es que muchos de nosotros, sencillamente, no hacemos nada.

La violencia existente en el seno de una sociedad, es la suma de las violencias individuales de cada uno de sus miembros; la que cada una de las personas que la componen genera y la que es capaz de tolerar y asimilar. Cada gesto, actitud o comentario peyorativo y discriminatorio contra las mujeres, aumenta la permisividad y abre el camino hacia los malos tratos.

¿Te has parado a pensar si puedes hacer algo más, de lo que haces, para luchar contra la violencia de género? Esta es la pregunta que lanzamos a los hombres. La mayoría, hasta ahora, nos hemos limitado a contemplar desde la distancia este gravísimo problema, sintiéndonos libres de culpa y pensando que bastaba con no ser nosotros los maltratadores.

Pero eso no es suficiente, pues EL SILENCIO NOS HACE CÓMPLICES.

Como cada día... como siempre, en este mismo momento, millones de mujeres están siendo maltratadas. Y, ante esto, los hombres no podemos seguir permaneciendo callados, pretendiendo no tener responsabilidad moral ante las víctimas.

Levantemos nuestra voz y lancemos a la sociedad un claro mensaje de rechazo absoluto de las raíces de la violencia, negando cualquier razón que la justifique. No hay excusa posible.

Hacemos desde aquí una petición a todos los hombres: No miréis a otro lado, no sigáis tolerando en vuestro entorno ninguna situación de violencia, sexismo o discriminación hacia las mujeres. Es nuestra responsabilidad actuar allí dónde se dé o se prepare el horror. Servid de ayuda a aquellas mujeres que conozcáis y apoyad, sin ninguna duda, a las víctimas, pues necesitarán de toda nuestra solidaridad.

Hacedlo por ellas y por nosotros. VIVAMOS SIN VIOLENCIA.