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martes, 27 de diciembre de 2016

"Diario de Atenas" Mario del Foro Social de Segovia

Foro Social de Segovia. Diario de Atenas

Un miembro del Foro Social, Mario, ha estado en Atenas en noviembre ayudando a los refugiados. En este artículo nos va a contar su experiencia durante una semana en Atenas, echando una mano con los refugiados.

El viaje lo tenía organizado desde hace mucho, con el objetivo de hacer turismo en Grecia y correr la maratón de Atenas, pero a veces la vida da muchas vueltas y al final ni turismo ni maratón, pero mucho mejor el cambio. Contacté con Santi de Colectivo Octubre (compuesto por Lore, Toty e Iryna también) y ayudé en la zona que ellos están trabajando, en el barrio de Exarchia (centro de Atenas). Estuve la mayoría del tiempo en un edificio ocupado, utilizado para vivienda de las familias sirias. Se llaman “squats” y es una alternativa a los campos de refugiados. Lo que escribo es el punto de vista de una persona que va solo unos días. Hay gente que lleva meses y sabe mucho mejor cómo funcionan las cosas. Estuve con varias españolas que estaban también ayudando por allí (Belén, Irene, Yolanda, Alba, Cruz, Marina, Natalia…).

 

Los refugiados están de paso a la espera de recolocación en los demás países de Europa. Ya han cerrado los antiguos campos que estaban en muy malas condiciones (tiendas de campaña, sin agua ni luz, etc) como es el caso de Idomeni (en la frontera con Macedonia) y El Pireo (el puerto de Atenas). Los campos que hay ahora están mejor acondicionados y además muchos refugiados están en estos squats en la ciudad. Las necesidades básicas están cubiertas: los niños van al colegio, a las familias se les da comida y otros productos necesarios, tienen luz y agua, pueden ser atendidos en los hospitales, etc. Pero lo que realmente falta es proyectos para jóvenes que ya no van a la escuela. Estos están a la espera de un papel que les permita poder trabajar si quieren, pero hasta ese momento, se pasan todo el día en la calle o con el móvil en redes sociales. Colectivo Octubre ha realizado una buena iniciativa de talleres de carpintería y otras actividades con chavales, cosa que se necesita.

Aquí va el relato de esos 6 días:

Lunes 7 de noviembre

Por la mañana subo al centro social Khora (http://www.khora-athens.org/) con Santi, donde se dan cursos de idiomas a refugiados y voluntarios (inglés, griego, francés y alemán), se hacen talleres (el de carpintería que lo hacen los chicos del Colectivo Octubre, masaje, defensa personal, teatro, etc.), se cocina y se reparte la comida todos los días a todo el que vaya y más cosas como servicio de “guardería”, dentista, servicio médico y espacio para mujeres. Me presenté en la recepción y pregunté que en qué podía ayudar. Ellos tienen un planning de turnos por cada día para cuidar a los niños, cocinar, servir la comida, limpiar, etc. Me mandaron al sótano, al almacén, a organizarlo porque estaba lleno de cajas con ropa, juguetes y productos de higiene. Mi cometido fue poner en bolsas productos de limpieza e higiene personal, uno de cada (jabón, champú, dentífrico, etc), para llevarlos a una squat que habían abierto nueva de mujeres. Ya estaban hechas algunas en bolsas de plástico de diferentes tamaños y colores, y me sorprendió que me dijeran que mejor meterlas en bolsas de cartón todas iguales, fue un detalle que me reflejó la idea de dignidad de las mujeres. 

Centro Social Khora

Después de hacer eso me subí a comer y me bajé para conocer la squat de Exarchia. Estaban Santi e Iryna haciendo una estantería con palés y les eché una mano. Todas las tardes a las 16h se lleva a los niños al parque pero ese día no se hizo porque había disturbios con la policía cerca de allí por enfrentamientos con anarquistas. Por la tarde les acompañé a Khora al taller de carpintería que hacen los de Colectivo Octubre con chavales sirios y me puse a seguir con la tarea de la mañana. Más tarde surgió un problema y era que habían echado de una casa a 10 sirios y había que buscar una alternativa de alojamiento. Ese problema lo intentaron solucionar los de Colectivo Octubre durante toda esa semana, por lo que alguno tuvo que dormir en la calle.

Martes 8 de noviembre

Por la mañana he ido a Khora y me he puesto a pelar y cortar verduras para la comida. Para el día siguiente ya me he apuntado 3 horas por la mañana a cuidar a los niños en la sala de juegos. Por la tarde he bajado a la squat para llevar a los niños al parque. Hemos ido 4 voluntarios para 15 niños y la experiencia ha sido muy gratificante, aunque un poco estresante tener que ser árbitros de los 3 columpios que había y tener que dar la vez. Una de las niñas, Fátima de 9 años, ha ayudado mucho, sobre todo siendo como la “madre” de una de dos o tres años. Los niños se han divertido mucho, siempre son una sonrisa (excepto cuando les quitabas del columpio para poner a otro). Una cosa que me ha llamado la atención es que uno de los chicos ha llevado un arma de juguete con el que simulaba disparar. Me ha dado un poco de pena sabiendo la razón por la que ellos están allí. 

Reunión del té en Plaza Victoria

A las 10 de la noche todos los días los españoles organizan un té en Plaza Victoria. Lo hace cada vez uno en su casa y lo llevan en termos. Es una manera de establecer un punto de encuentro entre voluntarios y refugiados y de compartir problemas y experiencias, y pasar el rato. Después nos hemos desplazado a Plaza Exarchia, al lado de la squat. He tenido una conversación con Mohamed, sirio de 17 años. Su familia se ha quedado en su país y su hermano está en Alemania desde hace 2 años. Él salió de Siria hace 9 meses con su primo y para cruzar la frontera con Turquía la mafia les pidió 2000€. Viajaron en bus hasta Izmir por 100€ y desde cerca de allí por 1000€ cruzaron a Lesbos en barca. Eran 80 cuando la capacidad era de 14. Más de 20 días de viaje total. Aprendió a hablar inglés en Lesbos y allí ayudó a los voluntarios de las ONG a traducir del árabe para la gente que venía nueva. Quiere irse en unos meses a Alemania, donde está su hermano, cuando este le mande dinero. Quiere estudiar y ser médico. Estuvimos en la plaza hasta las 2:00 con el problema de los refugiados que no tenían dónde dormir. Lorena estaba intentando buscar una solución.

Miércoles 9 de noviembre

Hemos quedado por la mañana con Natalia (una médica voluntaria en la squat) y Cruz a las 8:30 para ir a llevar a los niños al pediatra porque los niños en el colegio necesitan un certificado médico para poder hacer deporte e ir a las excursiones. En la plaza había dos refugiados durmiendo en la calle y otro que no había dormido. Les hemos ofrecido comida y algo caliente pero no querían. El pediatra era uno nuevo que iba a hacernos un favor, porque en otros centros de salud ponían problemas. Después de hablar con él hemos vuelto a la squat a por 5 niños. Les he acompañado un poco y me he ido a Khora, porque ya había quedado con ellos para cuidar a niños hasta la hora de comer. Otros voluntarios españoles se han ido a otra squat a hacer una limpieza integral de arriba a abajo, ya que había un brote de sarna que había que intentar erradicar. 

 Guardería en Khora

En Khora eran las 10h y no llegaba ningún niño pequeño, así que me he puesto a hablar con Yaman. Es un chico sirio de 13 años que habla turco, inglés y un poco de francés (va a clases de francés a Khora). Junto con sus amigos me estuvo haciendo algún truco de magia con cartas y yo les hice otros. Fue un momento muy agradable. Yaman me estuvo contando su historia. Él y su familia son de Alepo y tuvieron que ir a Líbano porque la frontera con Turquía estaba cerrada. Cogieron un vuelo al sur de Turquía donde estuvieron 15 días. De allí recorrieron la costa sur turca por Antalya hasta llegar a Izmir, donde cruzaron a una isla griega en una barca con 45 personas. Allí los llevaron en ferry a Atenas y de allí intentaron cruzar a Macedonia por el paso de Idomeni, campo donde se acumularon miles de refugiados pero que hoy está cerrado. Estuvo 6 meses allí y ahora está en Atenas viviendo con su familia en una casa a la espera de que viajen a Francia, donde ya tienen una ciudad asignada. Cuando han venido los primeros niños me he metido con ellos a la sala de juegos. Hemos hecho puzzles, estructuras con Lego y jugado con una pelota. Ha sido increíble.

Por la tarde había clase de alemán en Khora así que he bajado a la squat a buscar a Mohamed, el chico con el que hablé la noche pasada. Como iba a ir a Alemania le “obligué” a que fuera a clases del idioma, porque le iba a venir bien. Hemos subido, hemos comido en Khora, que él no sabía que se podía comer allí y se ha metido a la clase. La profesora es española y estoy en contacto con ella para ver si sigue asistiendo a clase estos días. 

Mohamed y yo en el barrio de Exarchia, plagado de graffitis en todas las paredes.

En Khora conocí a un grupo de 3 españoles que acababan de llegar y les estuve enseñando un poco el barrio, la plaza de Exarchia y la squat. Hemos ido al Hotel Plaza, un hotel que estaba vacío completamente y se ha ocupado para albergar a cientos de refugiados, porque estos 3 españoles querían saber si podían ayudar allí. Esa tarde llovió así que no pudimos sacar a los niños al parque, así que nos hemos quedado con ellos dentro de la squat, donde también había clase de griego para los chicos, por lo que nos hemos quedado un rato.

Jueves 10 de noviembre

Como tenía que ir cerca de Elliniko (el antiguo aeropuerto) a por el dorsal de la maratón (aunque había decidido no correrla, quería la camiseta), he aprovechado a ir a visitar la zona de 3 campos de refugiados que hay allí. Después de la construcción del nuevo aeropuerto de Venizelos, los terrenos del de Elliniko se dedicaron a construcción de estadios para los Juegos Olímpicos de 2004 (Béisbol, Hockey, Pabellón de Baloncesto, etc.). Hoy en día, la terminal de vuelos domésticos está ocupada para alojar a refugiados y en dos estadios también hay campos de grandes tiendas de campaña, de afganos. Son campos organizados por ONG con el gobierno griego, por lo que para ayudar allí hay que haber pasado un proceso y tener autorización del Ministerio. 

Almacén de Elliniko, zona de calzado

Lo que sí necesitan en es ayuda en el almacén, el más grande de Atenas, donde llega toda la ayuda exterior y se reparte entre los diferentes campos y squats. Está en el pabellón de baloncesto y ocupa todo el pasillo perimetral, con miles de cajas de comida, ropa, productos de higiene, etc. La tarea que me han dado ha sido hacer pares de zapatos en un montón de unos 100 metros cuadrados con zapatos sueltos. Ha sido como hacer un gran puzzle. He estado unas horas y alguna caja he llenado, algo es algo. La impresión que me ha dado Elliniko es que la gente que vive allí está alejada de la sociedad, y mucho más los afganos del campo de béisbol, que están controlados por seguridad. La ventaja de las squat es que están integradas en la ciudad y los que viven en ellas no se sienten tanto como en guetos.

A las 4 otro día más había que llevar a los niños al parque. Hemos ido 3 voluntarios y ha sido agotador. Nos ha acompañado un chico sirio de 15 años pero se ha pasado todo el rato sentado, sin ayudar. Pero como siempre, merece la pena estar con los chicos aunque solo te puedas comunicar con ellos en unas pocas palabras en inglés.

Por la noche hemos estado en el té otra vez. Con la guitarra de Santi he estado un rato con Mohamed enseñándole a tocar el himno de su país. Los voluntarios te contaban las experiencias del día: Una se había recorrido todo Atenas con un chico sirio para buscar alojamiento para una familia, otra había estado todo el día en el hospital con una chica y sus padres. Después hemos estado en la plaza de Exarchia charlando.

Reunión en la squat para ir al parque con los niños

Viernes 11 de noviembre

He quedado a las 11 en el sótano de la squat con Alba, la chica junto con Yolanda encargada de repartir la comida en el edificio. También ayudan una mujer siria y Abdu, un chaval de 17 años. La cosa funciona así: las familias bajan de 11 a 12 para recoger la comida y de 12 a 13h para productos de limpieza e higiene. Cada serie de días se dan productos distintos. Ese día tocaba un mix de verduras y frutas, leche, galletas, aceite y azúcar. Después se daban pañales, toallitas, detergente, etc. Esos productos vienen de compras realizadas por los voluntarios con donaciones de gente o bien del almacén de Elliniko. Es uno de los pocos momentos en los que se ve a las madres salir de su casa. Después estaban los de Colectivo Octubre haciendo una estantería y les he estado echando una mano. 

Almacén de comida y productos de higiene de la squat

A las 4 de la tarde otra vez el parque, mi último día por desgracia allí. Abdu nos ha acompañado y me he subido con él a un cerro cerca del Monte Licavitos que no conocía a ver la puesta de sol. Me ha contado algo de su viaje, pero no demasiado porque es un poco reservado y tampoco quería que se sintiera incómodo.

Al llegar a la squat por la tarde he visto que estaban llenando la planta baja de muebles. Provenían de la universidad, que está a dos manzanas. El edificio de la universidad está ocupado y se organizan actividades culturales y sociales. En un aula faltaba sitio y lo que hicieron fue sacar todo el mobiliario a la calle y llevarlo a la squat. Incluso un tobogán que metieron para que se divirtieran los chicos.

Con los niños en el parque, con Belén
Planta baja de la squat

Todos los viernes a las 21h hay reunión semanal en la planta baja, donde van las familias y los refugiados, para hablar de cómo ha ido la semana y organizar la siguiente. Una de las cosas de las que ha tratado es de la visita que iba a tener Obama en menos de una semana, para que tuvieran cuidado con las cargas policiales en las manifestaciones. Fue una reunión tensa por algún tema espinoso, pero es necesario hacerla.

Sábado 12 de noviembre

He ido al Campo de Eleonas por la mañana a visitarlo. Es el campo de refugiados modelo. No está lejos del centro pero está como en un polígono industrial con calles que parecen del mismo Siria. Está muy bien, la gente vive en containers pero con todos los servicios. Tienen un campo de fútbol y carpas para que jueguen los niños. Deben vivir unas 3000 personas según me dijeron. Allí se puede entrar sin problema, no como en Elliniko. Al volverme al centro en bus vi que subían algunos refugiados con sus hijos y las mochilas, por lo que supongo que iban al colegio.

Volví a Exarchia. En el sótano había mucho lío porque Santi estaba haciendo una estantería y estaba todo lleno de cajas. Arriba los muebles que se llevaron el día anterior tenían puntas y astillas, por lo que intenté quitarlas y lijarlas para que los niños no se hicieran daño. Yolanda fue a comprar unos 50 litros de leche y también había que hacer la compra de verdura en el mercado, pero había que esperar hasta las 2 para que bajaran los precios. Mientras tanto sacábamos ropa del almacén porque los sábados por la tarde bajan con los niños a probársela. A las 2 fuimos a comprar al mercado, en total unos 3 carros de la compra hasta arriba, uno lleno de naranjas y otros dos llenos de manzanas, tomates, lechugas, pimientos, patatas…

Después de ordenar la comida fuimos a comer a la habitación de una familia muy maja, nos había preparado la madre a los voluntarios patatas fritas, arroz con pollo, tomate y pimiento, berenjenas, salsa árabe y un plato típico con huevo. Todo con pan de pita.

Me había propuesto esa tarde sacarme a unos cuantos sirios jóvenes del barrio para hacer una visita cultural. Muchos no querían ir pero logré sacar a tres (Mohamed, Falir y Amer) y también se vino Belén con nosotros. Fuimos andando a Monastiraki, Plaka, Anafiotika y quedamos con Juan, un español que está de Erasmus y ayuda también con los refugiados. Me interesaba mucho llevarles a la colina del Pnyx, cercana a la Acrópolis donde se realizaba la Asamblea de Atenas (Ekklesía), el germen de la democracia. Allí les expliqué cómo funcionaba ese sistema, en el cual era el pueblo congregado allí el que decidía si aceptaba las propuestas de los políticos, que eran elegidos por sorteo. Creo que fue interesante que supieran cómo se hacían las cosas y lo relacionaran con el porqué están ellos hoy allí. También pasamos mucho tiempo en esa zona haciendo lightpainting, con una cámara réflex y las linternas de los móviles se pueden hacer fotos espectaculares, creo que se lo pasaron muy bien en la excursión y les vino bien salir del barrio, de la rutina.

Por la noche volvimos a Exarchia y les comenté a los chicos que me iba al día siguiente. La mirada de Mohamed al escucharlo no se me olvidará: una cara entre incredulidad y pena. La verdad es que habíamos congeniado muy bien. Allí llegamos sobre las 9 porque muchos sirios habían quedado para bailar un baile típico de su país, y estuve un rato con ellos. Después me fui a la plaza. Allí estuvimos hablando con Abdullah, un chico de 17 años de Damasco. Tuvo bastante suerte porque llegó en 4 días a Grecia. Cogió un avión a Estambul, con la suerte de conseguir un visado, ya que había solo para unos pocos. Estuvo en Idomeni unos meses, desde marzo y lleva en Atenas unas semanas. Es un chico súper espabilado. Sabe vocabulario de conversación básico en varios idiomas y habla muy bien inglés y alemán. Es menor de edad y eso es bueno para él a la hora de encontrar destino. Puede elegir si quiere ir solo o con su familia. De todos los países de la UE, ha elegido prioridades, empezando por Irlanda y Suecia. En el té de Victoria estuve con Abdullah y Bashar también. Cuando me fui le dije a este que era mi último día y me dio un abrazo que me llegó mucho, la verdad. Te dan mucho cariño y es una cosa difícil de olvidar. Al día siguiente volví a España y fue un día de bajón absoluto, tendré que volver.

Visita cultural y actividad fotográfica con los chavales en frente del Acrópolis

En resumen, el viaje más completo y enriquecedor de toda mi vida. Se lo recomiendo a cualquiera.

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